¿Os preocupa la salud de los jóvenes? Si miramos la salud mental de los jóvenes desde un enfoque más amplio, también nos parece preocupante la salud emocional y mental del profesorado.
En muchos centros educativos, la mayoría de las personas que pasamos allí la jornada lectiva, tanto adultos como jóvenes, estamos más en otro lugar que habitándonos a nosotras mismas. "Vamos como pollos sin cabeza", escucho a menudo.
Entre las 8 y las 15 h, nos secuestra un estado alterado que nos convierte en alguien que no somos, o al menos, en alguien que dejamos de ser. Nos olvidamos de respirar, caminamos por inercia, con sobreexcitamiento, no prestamos atención a cómo sentimos las diferentes cosas que nos van pasando durante el día y activamos un acelerador que nos escupe por la tarde, y al día siguiente, otra vez.
Bajo la alfombra del instituto vive una profunda desesperanza. Toneladas de humo que ocultan bonitas expectativas de lo que molaría que pasara, pero ya sabes que no sucederá. Es así, y punto. Tienes que cumplir estos objetivos, y punto. Esto es para mañana, y punto.
Ansiedad, estrés, episodios de angustia, alteración del sueño. Y soledad. Pocos espacios para compartir. Y si compartes, ¿desde dónde? Porque, por los pasillos también camina un crítico que no nos deja sentir según qué cosas: "A ver si pensarán que no sé hacer bien mi trabajo"...
Y es que a ojos de este crítico interno parece que no, que nunca es suficiente todo lo que hacemos. Que siempre dejamos mucho que desear.
El grito con el que me he desgañitado hoy, la desmotivación que siento con esta clase, el poco vínculo que tengo con estas alumnas... Esta voz interna que presiona y presiona, que siempre tiene una crítica lista para sacar.
Para promover ambientes saludables que nos ayuden a disfrutar de una buena salud emocional, nos necesitamos. Pero se nos cuela una y otra vez la tendencia a individualizarnos y separarnos. Yo sola cocino y me como el estrés, la ansiedad y el malestar...
La salud emocional está estrechamente relacionada con las relaciones. Primero, con las relaciones entre las diferentes partes de mí misma: Fíjense que pasamos la mayor parte del día ignorando la parte de nosotros que sufre toda la presión y habitamos más la parte que sigue adelante (hasta que ya no podemos más, entonces no hay más remedio que atenderla). Y, por supuesto, la relación con las demás personas: Nos quejamos de las relaciones que tienen las adolescentes entre ellas, pero entre las adultas, ¿qué clima laboral generamos? ¿Sería posible disfrutar de una atmósfera de apoyo mutuo?
Sara Carro Ibarra
Educadora, formadora y facilitadora. Licenciada en Historia, posgraduada en Cultura de Paz y Diplomada en Trabajo de Procesos. Me siento especialmente vinculada al mundo educativo. Estoy interesada en acompañar a las organizaciones, incluidas escuelas y centros educativos, en caminar su propio camino y descubrir el potencial que esconden las tensiones y los conflictos. Me importa tanto cómo nos tratamos como cómo son los procesos, tanto como los resultados. Generar ambientes inclusivos y comunidades que atiendan las dinámicas de discriminaciones es lo que más se acerca al sentido de mi trabajo. También me gusta el mundo de los sueños, los mitos y la fantasía. He publicado dos cuentos infantiles.
Sobre nuestras formaciones relacionadas:
- Módulo formativo sobre el Acompañamiento emocional del Curso de facilitación en el mundo educativo de Fil a l’agulla. Un módulo para aprender a acompañar a los grupos (y a una misma) en el ámbito emocional, clave para cultivar relaciones grupales sanas. 29 de noviembre y 13 de diciembre.
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- Cápsula de Liderazgo consciente. Caminando juntas hacia nuevos territorios. Estamos caminando hacia el cambio de paradigma en relación con el uso del poder. ¿Cómo impulsar y acompañar el cambio en los centros educativos hacia maneras de hacer más democráticas y eficaces? 30 de noviembre.
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