|Por Anna Espadalé.
El liderazgo se puede definir como una actitud basada en la voluntad de influir en el curso de los acontecimientos. Todas las personas tenemos la capacidad de liderar, ya sea a pequeña o gran escala. Podemos influir tanto desde un cargo de poder formal en un equipo o una organización, como desde un rol más informal, ya sea en casa, con la familia, en el barrio, en un colectivo o en nuestra propia vida.
En este artículo, te proponemos 6 ideas para desarrollar tu liderazgo, tanto si ocupas un cargo formal como si no:
- El liderazgo: ni bueno ni malo en sí mismo.
El liderazgo, al igual que el poder, no es intrínsecamente bueno ni malo. Todo depende de cómo lo usemos y del servicio al que lo destinemos. Sea cual sea el tipo de liderazgo que ejercemos (político, social, empresarial, personal, familiar, vecinal, etc.), debe ir acompañado de una ética, una intención clara y las herramientas necesarias para hacerlo realidad.
- Diversos estilos de liderazgo.
Hay muchos tipos y estilos de liderazgo (autoritario, directivo, afiliativo, democrático, de coaching, visionario, etc.) y cada uno puede ser útil en contextos determinados. Identificar tu estilo de liderazgo y los que necesitas cultivar te dará más libertad para utilizar el más adecuado en cada situación.
- El liderazgo requiere un posicionamiento.
El posicionamiento tiene que ver con cómo ocupamos nuestro lugar, desde dónde lideramos y qué valores nos guían a la hora de tomar decisiones. Conocerte a fondo, entender tu dirección básica, tu esencia y tu propósito te dará la dirección y la resiliencia necesaria para afrontar momentos difíciles. Tener un posicionamiento es como reconectar con las raíces, resintonizarte con tu brújula y encontrar un ancla.
- El liderazgo y el uso del poder.
El uso que hacemos del liderazgo está influenciado por el poder que sentimos y el que realmente tenemos en un contexto determinado. Hay un poder social, basado en el estatus social y el rol que ocupamos en una organización, y un poder personal, relacionado con las capacidades, habilidades, conocimientos y experiencias que hemos ido adquiriendo y desarrollando a lo largo de la vida. Ser consciente de estos poderes y de su impacto es esencial para hacer un uso responsable de ellos. Esto implica cultivar el poder personal y desarrollar herramientas de gestión emocional para responder con conciencia, especialmente en momentos de estrés o amenaza.
- Liderar desde un cargo directivo.
El liderazgo en una organización debe contribuir a alcanzar los objetivos de manera eficiente y satisfactoria, conectando a las personas con el propósito, motivando los equipos, promoviendo un buen ambiente laboral y fomentando un clima de confianza y seguridad psicológica. Esto a menudo requiere un cambio cultural que necesita de líderes comprometidos con interés y ganas de formarse, desarrollar nuevas competencias y buscar apoyo en temas de gestión de equipos, comunicación y gestión de conflictos.
- Liderar sin un cargo.
Liderar sin un cargo implica participar de manera sostenible, contribuyendo al bienestar personal y también al colectivo. Participar no es solo hablar o expresar nuestro punto de vista o nuestra propuesta. Participar es también escuchar, querer comprender otras visiones y buscar la manera de encontrar soluciones conjuntas. Cuando conseguimos salir de las guerras dialécticas y dejar de lado los egos, la fuerza y la inteligencia colectiva emergen con toda su creatividad.
Si quieres profundizar en este tema y tener más herramientas para desplegar tu liderazgo, te invitamos a descubrir la cápsula online que hemos creado sobre liderazgos en las organizaciones.:
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