¿Qué es la facilitación en Trabajo de Procesos y por qué necesitamos más facilitadoras en el mundo?

27 de noviembre de 2023

Por Noemí Canelles. Formadora y facilitadora de Fil a l’agulla

¿Qué es la facilitación en Trabajo de Procesos y por qué necesitamos más facilitadoras en el mundo?​

La primera vez que vi trabajar a las compañeras de Fil a l’Agulla me quedé boquiabierta. De eso hace muchos años, y en aquel entonces aún no eran compañeras, pero recuerdo la sensación de pensar: “¿qué están haciendo estas? ¿de qué va todo esto?”… como si fuera una sesión de magia más que un espacio profesional.

Eran sesiones en las que se encontraban policías, adolescentes y profesorado de secundaria, un espacio propicio para las tensiones y los conflictos, en el que yo participaba como responsable de la evaluación. Y no se parecía en nada al tipo de intervención al que estaba acostumbrada. Me llamaba la atención la manera en que las facilitadoras se adentraban a fondo en las incomodidades, de decir en voz alta las cosas que son difíciles de expresar… de llegar al corazón de todas las personas que formaban parte de aquel proyecto. Aquello no dejaba a nadie indiferente. No era hablar por hablar. Era intenso, transformador y sencillo, todo a la vez.

Así fue como entré en contacto con el Trabajo de Procesos, que es el enfoque que guía a Fil a l’Agulla desde sus inicios y su manera de entender la facilitación. Forma parte del ADN de la cooperativa, son las gafas con las que “leemos” el mundo y la caja de herramientas básica de nuestro trabajo (que ya es el mío, porque aquel encuentro tampoco me dejó indiferente a mí). Precisamente porque estamos tan inmersas en el Trabajo de Procesos, a veces resulta difícil explicarlo. Pero aquí van algunas pistas para entender qué es:

 

  • La Psicología Orientada a Procesos, o Trabajo de Procesos, es una disciplina que fue desarrollada por Arnold Mindell en los años 70 y 80 del siglo pasado. A pesar de ser físico, Mindell se interesó por la psicología junguiana y por los conflictos del mundo. Él y sus colegas aplicaron esta disciplina a la terapia individual, a los grupos y a las organizaciones a gran escala.

 

  • El Trabajo de Procesos entiende la experiencia humana (y “humana” no significa solo individual, sino también social y relacional) como un proceso que se está desarrollando y del cual podemos tomar conciencia. En todo lo que nos sucede hay aspectos que conocemos y percibimos, y también hay aspectos desconocidos, inconscientes… La propuesta del Trabajo de Procesos consiste en acceder a esta información oculta, aumentar el grado de conciencia sobre lo que nos ocurre internamente, lo que sucede en las relaciones y en los grupos…

 

  • Esta perspectiva parte de tres niveles de realidad que es importante tener en cuenta en este proceso constante de toma de conciencia: una realidad que llamamos “consensuada”, que incluye la experiencia objetivable de nuestra vida cotidiana; una realidad que llamamos “de los sueños”, que abarca los aspectos de nuestra experiencia ligados a la subjetividad y la cultura; y un nivel de realidad “de esencia”, que se refiere a todo lo relacionado con las experiencias transpersonales, lo que algunas personas llaman espiritualidad o, para otras, es la experiencia de unicidad.

 

¿Cómo se relacionan todos estos conceptos con aquella sensación de magia? Hay un par de “trucos” que ayudan mucho:

Uno es el hecho de que el Trabajo de Procesos tiene una gran sensibilidad hacia todo lo que son las discriminaciones y las injusticias. Aunque parece estar muy orientado a la esfera psicológica, no menosprecia los aspectos sociales que atraviesan los grupos y las relaciones. Y esto es profundamente revolucionario a la hora de trabajar con colectivos, porque alivia mucho saber que las injusticias son atendidas.

Y el otro “truco de magia” del Trabajo de Procesos es su enorme capacidad para atender todo lo que sucede entre las personas, y que va más allá de las palabras y la racionalidad. Su capacidad para escuchar y acoger los silencios, las risas, las penas, las emociones…

El entrenamiento en esta escucha se puede aplicar más allá del entorno profesional, y nos permite entender también nuestras historias personales, nuestras relaciones… a la vez que nos hace entender el mundo y los grandes conflictos que vivimos desde una perspectiva más compleja. Las guerras, los procesos políticos, los movimientos sociales… adquieren matices más allá de lo que nos parece bueno/malo, pasando a entender las posiciones o los sueños que hay debajo. Lo otro ya no es tan lejano.

Quizás por eso la facilitación basada en Trabajo de Procesos atrae a personas que quieren trabajar en el tú a tú, o en las propias relaciones, y a personas que quieren transformar el mundo desde la facilitación de conflictos internacionales, pasando por todos los lugares que hay en medio.

Solo tiene una contraindicación: parece que quien prueba el Trabajo de Procesos tiene bastantes posibilidades de engancharse… Parece…



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