¿Por qué hacemos trabajo interior para aprender a facilitar?

27 de marzo de 2023

Desarrollar una perspectiva y actitud facilitadora significa aprender a reconocer, apreciar e interactuar con todos los aspectos y roles que surgen en nuestro entorno—ya sean relaciones, grupos, organizaciones, espacios sociales, etc.—para desarrollar al máximo su potencia

Facilitar implica ser conscientes de la diversidad que existe tanto dentro de nosotros como en las relaciones y grupos de los que formamos parte y acompañamos.

Para poder hacerlo, debemos escuchar todas nuestras voces, emociones y sensaciones, y ponerlas en diálogo. Debemos aprender a observar lo que nos sucede con compasión y curiosidad.

Por esta razón, planteamos los cursos de facilitación como espacios de aprendizaje donde te invitamos a realizar un trabajo a nivel personal, que implica respetarte, escucharte y valorar con la misma importancia todas tus voces internas, para ordenarlas y ponerlas en diálogo. 

Facilitar es llevar conciencia a tus procesos internos para conocerte. Porque, si no, ¿cómo podrás descubrir tus recursos personales, lo que ya no te sirve, lo que te detona y te hace reaccionar? ¿O cómo podrás reconocer tu huella traumática o la herida que se reabre sin que te des cuenta?

Para poder acompañar de manera consciente procesos que nos exigirán —como hacer que se escuchen las voces más marginadas, detectar dinámicas de opresión y privilegio, o gestionar tensiones y conflictos—, debemos aprender a percibir las señales sutiles, notar y conectar con las diferentes partes en tensión y, al mismo tiempo, ser capaces de tomar distancia y facilitar el momento. 

 Y para ello, debemos dirigir la mirada hacia nuestro interior.

Sol Abejón y Blanca Fariña

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