Los nuevos liderazgos que vendrán.

27 de septiembre de 2022

Un artículo de Neus Andreu publicado por el medio digital Social.cat.​

Hablamos de los nuevos liderazgos que vendrán.​

El mundo de hoy necesita que pongamos fin a la cultura de dominación y separación. Necesita que desarticulemos sistemas centrados en dar valor e importancia a determinadas personas, colectivos, experiencias y formas de vida en detrimento de otros, que quedan relegados a una situación de subordinación, alteridad y discriminación. Cualquier estrategia que no venga a superar esta lógica de dominación y separación no supondrá el cambio paradigmático que el mundo de hoy necesita.

A lo largo de la historia, la mayoría de los cambios se han producido por un mero intercambio de roles, que perpetuaban las dinámicas de opresión y la predisposición sistemática a la dominación. De esta manera, el poder hegemónico ha ido pasando de un grupo de personas a otro, solo cambiando la ideología, el qué, pero sin cambiar el cómo. La revolución que está teniendo lugar hoy en día es más de "cómos" que de "qués". Las ideologías progresistas que buscan el bien común, si no se dotan de formas y maneras de actuar coherentes con lo que proclaman, pierden toda la legitimidad, credibilidad y capacidad de promover cambios reales y sostenibles. Además, en el mundo de hoy, los grandes discursos que no van acompañados de prácticas e integridad, no inspiran, no llegan. La gente, cada vez más, buscamos autenticidad, buscamos verdad.

Como decíamos, no solo necesitamos superar el paradigma de la dominación, sino también el de la separación. La ilusión que ha vendido el sistema capitalista (y que muchas hemos comprado) de que podemos acceder a todo lo que necesitamos con dinero se va desvaneciendo con las sucesivas crisis que vamos viviendo. El dinero no nos hace independientes de los demás, de nuestras comunidades, de la naturaleza, del universo. Tampoco nos hace autosuficientes, no aumenta nuestra autoestima ni nos hace creer en nosotras mismas. Otro gran malentendido o engaño que el sistema ha promovido. Cultivar el amor hacia una misma y la capacidad de conectar con las profundidades individuales no nos libera de los demás, en todo caso nos ayuda a no establecer relaciones tóxicas y a amar mejor, eso es todo (que no es poco).

No hay nada que nos pueda hacer ahorrar la relación con el otro, la diferencia, la necesidad de ser queridas. Tampoco es posible escapar del dolor, ni de la muerte que nos llegará, un día u otro, a todas sin excepciones. No es posible seguir desresponsabilizándonos de nuestros impactos sobre el resto de las personas y sobre el medio, porque nosotras somos las otras y el medio somos también nosotras.

¿Hacia dónde debemos ir?​

Desde Fil a l’agulla proponemos una facilitación profundamente posicionada para romper con estas dinámicas y buscar, al mismo tiempo, nuevos modelos de liderazgo y patrones relacionales entre personas, organizaciones y colectivos de convivencia, dando paso a un nuevo paradigma. Ayudar a que las grandes buenas intenciones se conviertan en prácticas cotidianas es nuestro gran foco.

El cambio que necesitamos para garantizar la sostenibilidad de la vida requiere que tomemos conciencia de nuestra interdependencia, ya que nos necesitamos mutuamente. Es necesario entender que el otro también soy yo, y que su destrucción y la del medio en el que estoy viviendo, es también mi destrucción.

Algunas de las claves de este cambio de paradigma:

  1. El cambio comienza por dentro: La primera dinámica de discriminación y opresión a la que se debe poner atención es dentro de nosotras mismas. Es necesario que podamos ser conscientes del maltrato que nos infligimos a nosotras mismas. Dejar de vivir disociadas de todo lo que somos, y conocer nuestras profundidades. Por lo tanto, la primera interconexión que debemos construir es entre todas nuestras partes. Se trata de un gesto profundamente generoso y activista que requiere salir de la acción y la producción, y mirar hacia adentro. Aprender a amarse profundamente nos conducirá a amar a los demás y al entorno en el que vivimos.
  2. Desprenderse del poder: El apego tiene que ver con la necesidad legítima y humana de recibir reconocimiento, validación o atención. A menudo usamos nuestro liderazgo para nutrir nuestro ego, y por eso nos aferramos a aquellas posiciones que nos dan centralidad. Debemos organizarnos desde el bien común, asumiendo liderazgos que generen y activen a otros, y saber leer el momento para dejarlos ir.
  3. Abordar el cambio desde la trascendencia: Más allá de nuestra individualidad, necesitamos explorar cuáles son nuestros anhelos más profundos, los motivos por los cuales estamos aquí y lo que nos interpela para contribuir al bien común. Se trata de abordar las preguntas que pueden responder por qué y para qué tenemos la tendencia de ponernos al servicio de una causa, desde las raíces.
  4. Conciencia del poder intrínseco y el extrínseco: Conectar profundamente con las fuentes de poder internas o externas, y reconocer las dinámicas de poder y discriminación social para prevenir y gestionar la discriminación, además de aprender a generar ambientes inclusivos. Saber cómo operan dentro de nosotras y dentro de las organizaciones las opresiones sociales para poder contribuir a superarlas.
  5. Cultura de la no impunidad: Necesitamos responsabilizarnos de los daños que infligimos. El liderazgo que estamos buscando promueve la no impunidad. Debemos detenernos, escuchar y reparar los impactos dolorosos que pueden tener nuestras conductas y nuestras estructuras. También debemos salir del papel de "testigo de piedra" y actuar cuando dentro de nuestras familias, organizaciones, círculos y entorno en general presenciamos violencia y discriminación, para no volver a causar esos daños.
  6. Gestión del conflicto: Debemos saber lidiar con la crítica y la disidencia. Es necesario que podamos abordar ataques, críticas y pensamientos radicalmente diferentes. No se trata de complacer al otro o de eliminar al oponente —lo que sería dar continuidad a las dinámicas de dominación del paradigma antiguo— sino de reflexionar y generar herramientas para gestionar los ataques y los conflictos, sin temor a la crítica.
  7. Dejar atrás el miedo al error, que es uno de los mayores impedimentos para el desarrollo de la creatividad y la innovación que necesita el mundo de hoy. Podemos asumir el liderazgo desde la libertad y exponernos sin miedo a mojarnos o ensuciarnos. Mientras ejercemos nuestro liderazgo organizadas por la necesidad de reconocimiento, somos poco capaces de ponernos al servicio del bien común. Hablar desde nuestra humanidad, desde nuestra "imperfección" no nos deslegitima, al contrario, nos hace capaces de expresarnos con la autenticidad y la genuinidad de ser quienes somos.

A través de estas claves, iremos tejiendo, poco a poco, los nuevos liderazgos que están emergiendo y que reclaman un posicionamiento claro y actitudes proactivas para actuar en el mundo que nos rodea.

Comparteix 
Identificarse dejar un comentario