Son tiempos de incertidumbres. Tiempos de conectar con la vulnerabilidad humana. Se pone de relieve todo lo que hace frágil nuestra existencia. En estos tiempos nos fijamos si nuestra condición de salud física nos expone más al peligro de enfermarnos. Pero también es necesario tener en cuenta nuestra salud mental y emocional.
Estos días, desde Fil a l’agulla –mientras tomamos medidas para poder seguir en marcha mientras reducimos el contacto físico y seguimos las indicaciones para cuidar de la salud– hemos empezado a notar que, más allá de las medidas de cuidado individual y colectivo para evitar el contagio del COVID-19, nuestras propias emociones también van cambiando.
Las personas que a menudo nos enfrentamos a la angustia o la tristeza de manera intensa es muy posible que en este momento estemos teniendo reacciones emocionales fuertes. Cuando la incertidumbre crece, las emociones como el miedo también lo hacen. El miedo es una emoción necesaria para la supervivencia humana. Ayuda a activar la respuesta de estrés de nuestro cuerpo, y el estrés, en su justa medida, nos acompaña para salir de situaciones potencialmente peligrosas o amenazantes. Al mismo tiempo, cuando el miedo se hace muy grande y desborda nuestros propios límites, se convierte en pánico.
Quien ha sufrido en algún momento un ataque de pánico sabe de qué estamos hablando: dificultad para respirar, sensación de salir de tu cuerpo, notar los músculos agarrotados, y a veces la sensación de estar cerca de la muerte. Esta experiencia suele ser profundamente desagradable y, por eso, queremos daros algunas claves para cuidar más de nuestro bienestar emocional en este momento, para poder evitar al máximo esas sensaciones.
– Recuerda qué te va bien en momentos de dificultad. Las emociones intensas y difíciles suelen crear una espiral que nos lleva hacia abajo, así que en situaciones de este tipo es muy importante recordar cuáles son nuestros recursos. ¿Qué hago cuando no me siento bien? Llamar a una persona de confianza, dar un paseo o leer mi libro favorito. Mientras sea posible, mantén las actividades que te hacen bien.
– Aprovecha tu creatividad. Ante las recomendaciones de evitar el contacto físico y los espacios concurridos, será importante conectar con nuevos recursos. En caso de no poder salir de casa, pensemos juntas en qué maneras podemos seguir conectadas con las personas que queremos. Ayer, un compañero que vive en Italia nos decía que estaba haciendo desayunos por videoconferencia con sus amigas o que desde algunos colectivos ya se están promoviendo conciertos virtuales. Pregúntate en tu caso, ¿de qué manera puedes hacer lo que te hace bien sin salir de casa?
– Conecta con tu comunidad. Las personas que sufrimos de estados depresivos o de tristeza profunda es posible que estos días estemos más en contacto con la sensación de aislamiento. Por eso, es muy importante que nos cuidemos y no perdamos el contacto con las personas que nos quieren. Si notas que te estás aislando o que tienes miedo del aislamiento, comunícalo a las personas que normalmente te brindan apoyo, pide lo que necesites y procura darte un cuidado extra. Ayer, cuando estaba recibiendo acompañamiento de mi terapeuta, recordé cómo los árboles del bosque están conectados por las raíces y de esta manera hacen que el bosque siga existiendo, y cuando uno de sus congéneres está enfermo, le dan apoyo a través de las raíces para que sobreviva. Para mí, este fue un recurso importante. Recordar que también somos árboles en un bosque y es necesario cuidar de lo colectivo conectando con nuestras raíces que sostienen la vida.
– Quiérete tanto como puedas. Es posible que esta situación de excepcionalidad aumente la sensación de no pertenecer a ninguna comunidad. En momentos en los que nos encontramos solas y no sentimos que ninguna red nos sostenga, es posible que el maltrato hacia nosotras mismas se incremente. Puede sonar muy ingenuo, pero uno de los antídotos imprescindibles es apreciarte y cuidarte tanto como puedas: comer bien, hidratarte, hacer un poco de ejercicio, distraerte y recordarte que bajo ti siempre estará la Tierra.
Este relato se construye gracias a toda la sabiduría colectiva que estamos pudiendo compartir a través de nuestras redes personales y profesionales estos días. ¡Muchas gracias a la comunidad que somos! Podéis consultar este artículo en inglés que también nos ha servido de inspiración: https://afsp.org/taking-care-of-your-mental-health-in-the-face-of-uncertainty/
Núria Mateu. Psicóloga y socia de Fil a l’agulla.