Donde quedan las personas? La incertidumbre inherente en un mundo cada vez más automatizado

Fil a l’agulla participa en la presentación del proyecto Avençia
19 de mayo de 2026

El jueves 14 de mayo, Avençia, una consultoría de estrategia, marketing y transformación digital, centrada en la IA y con fuerte enfoque ético, se presentaba en el mundo con una propuesta clara: impulsar la transformación digital 360° sin perder de vista las personas.

Una apuesta para la cual cuenta con Fil a l'agulla como partner estratégico para introducir la complejidad humana y relacional dentro de la transformación tecnológica. Toda una declaración de intenciones porque la adopción de la IA, que ya sabemos imparable y con consecuencias a muchos niveles todavía inciertas, no se olvide de las personas, de los impactos, de la cura de las relaciones, del papel de los buenos liderazgos. Y es que la IA no es solo una cuestión técnica: transforma maneras de trabajar, de relacionarnos y de liderar.

La velada, que fue acogida por el club The Wild Bunch Barcelona, contó con una charla a cargo de Quirze Salomó, de Nodus. Quirze, con una claridad envidiable y muy bienvenida, ayudó a la sala congregada a entender el momento revolucionario que vivimos, qué escenarios se van esbozando, los retos de un mundo que ya incorpora digital workers y que no tardará a convivir con humanoides, la seguridad, la gobernanza en un mundo de máquinas… Un discurso que conmovió a la sala y que no dejó a nadie indiferente. Y pronto, el debate más profundo estuvo servido: donde quedan las personas? Por fin se nombraba el gran elefante en la sala.

El último tramo de la noche dio paso a una mesa redonda moderada por Avençia y donde participamos todos los partners del proyecto: Activa, Nodus, Nexo Digital, Aquarian y Fil a l'agulla. Una conversación alrededor de la tecnología, ERPs, automatización de procesos, digital workers, capacitación en IA y, finalmente, la complejidad humana y relacional en medio del entusiasmo tecnológico. Fil a l'agulla respondimos a la pregunta de qué emociones nos encontramos en las organizaciones que ya están planificando o implementando la IA en su día a día.  

Y el silencio se hizo presente en la sala; en medio de tanta tecnología, dábamos espacio a hablar de emociones: miedo de quedar atrás, fatiga, entusiasmo, desorientación, bloqueo, pérdida de sentido, aceleración, desigualdad, deshumanización... Las inversiones en tecnología no tienen sentido si no escuchamos a las personas, si no las tenemos en cuenta, si no cuidamos el proceso, si no capacitamos los liderazgos para sostener la incertidumbre y hacer el cambio posible. Porque detrás cualquier transformación tecnológica hay personas.

Nos vamos a casa con emociones ambivalentes y con la certeza que esta transición no se podrá sostener solo con tecnología. Hará falta también espacios, liderazgos y conversaciones capaces de sostener la incertidumbre humana que ya está emergiendo. Y esto nos hace conectar, todavía más profundamente, con el sentido del trabajo que hacemos en Fil a l'agulla. 



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