Trienal de facilitación: iniciando el curso. Por Isa Jodar

Isa Jodar, estudiante de segundo año del Curso trienal de facilitación de grupos, es una mujer creativa, entusiasta, amante de la vida y de los procesos colectivos de crecimiento y sanación. Psicopedagoga, facilitadora de biodanza y terapeuta en Somatic Experiencing. Con este artículo, Isa nos comparte su vivencia estudiando el Trabajo de procesos con Fil a l’agulla.

Artículo de Isa Jodar | 09.02.2021

Llegó enero y con él, el inicio de curso y casi sin darme cuenta ya estoy iniciando mi segundo año de formación en Trabajo de Procesos.

Comenzamos el módulo con dos frases que inundan y resuenan en mi cuerpo: “Solo podemos avanzar a través de la inteligencia colectiva y la transformación social es importante para el trabajo de procesos”. Al escucharlas tengo una sensación vital de certeza de que esas frases tienen que ver mucho conmigo y que estoy en el lugar adecuado.

El módulo es sobre “Diversidad y opresiones internalizadas”. Me identifico con ser una mujer abierta a la diversidad, acogedora, incluyente, tolerante; y poco a poco a medida que va transcurriendo la jornada voy sintiéndome más incómoda, incluso me percibo molesta y enojada, sin tener claro por qué. Poco a poco me voy dando cuenta que es cierto que ser diferente es difícil, que pertenecer a una minoría conlleva muchas veces sentir el dolor y el daño. Me da miedo conectar con mis privilegios porque significa asumir y hacerme cargo del impacto de estos en otras personas, sostener la incomodidad de mi parte privilegiada, y ser capaz de escuchar los dolores y las opresiones que mis privilegios ocasionan y estar ahí solo escuchando; no me resulta tan sencillo, aunque yo creía que sí. Tomo conciencia de que me cuesta percibir mis dolores, mis daños y sentir mis opresiones y eso me dificulta poder percibirlos en las demás personas. Reconocer ser parte de un grupo silenciado y oprimido como “mujeres sobrevivientes de abuso sexual infantil” me lleva a entrar en mí, tocar mi dolor y mi vulnerabilidad, y desde ahí poder abrirme a escuchar otros dolores de otros colectivos de los que yo formo parte del colectivo opresor. Dejo que salga la emoción que surge en mi ante todo lo que estoy viviendo; y en el fluir de mis lágrimas fluyo y dejo espacio a todo lo que está pasando en mí. Gracias cuerpo mío.

Si discrimino partes dentro de mí y no las incluyo porque las critico, me siento menos, las intento proteger no reconociéndolas, eso forma parte de mi opresión internalizada. ¡Qué difícil y cuanto dolor ha sido verla!  A la vez verla me ha llevado a ver como también discrimino fuera de mí y hay a otros colectivos y personas que tampoco incluyo. Quiero expresar que también hay dentro de mí actitudes racistas, y quiero hacerme cargo de eso, prestarle atención y tomar conciencia de ello. Creo que este es el camino para ir creando una cultura diferente, donde como comunidad podamos hablar del daño que nos hacemos, aunque en ocasiones sea sin darnos cuenta.

Como eterna aprendiz de facilitación es fundamental para mí transitar todo este proceso de toma de conciencia (inclusión de mi parte oprimida y mi parte opresora) para poder acogerlo y sostenerlo en los colectivos y comunidades con los que facilite y poder generar un espacio de seguridad y confianza donde todo tenga su lugar y sea bienvenido.

Agradezco mucho a mi grupo de aprendizaje de este curso porque es gracias a ustedes (y no solo al personal docente) en las interrelaciones que suceden en la formación, que me percato y en muchas ocasiones, de mis puntos ciegos, de mis opresiones y mis privilegios. Me fascina que el Trabajo de procesos busque generar relaciones más sostenibles en el tiempo, incluso con partes contradictoras y polarizadas y con todas estas partes sepamos estar en la relación. 

 

Un artículo de Isa Jodar, estudiante del Curso trienal de facilitación de grupos.