Transformarse para transformar. Un artículo de Berta Grau, observadora en el proyecto Bienvenida Diversidad

Berta Grau es alumna del Postgrado de Gestión de Conflictos Públicos y Mediación comunitaria en la Fundación UdG. Berta desarrolla sus prácticas en torno a los conflictos en el aula y las prácticas restaurativas como herramienta de transformación en los centros educativos y el curso pasado hizo de observadora en nuestras sesiones del proyecto Bienvenida Diversidad. Ahora nos comparte su experiencia con este artículo.

Transformarse para transformar

Este título sería el resumen de mi experiencia en el proyecto “Bienvenida diversidad” que Fil a l’Agulla ha llevado a cabo el curso 2019-20 en diferentes centros.

Los centros educativos no dejan de ser un reflejo de la sociedad actual, en la que las dinámicas de discriminación por motivos de género, clase, racismo …. están presentes en nuestro día a día. Ahora bien, si queremos caminar hacia una sociedad justa e igualitaria hay que educar a los niños a convivir, es decir, a vivir juntos / as y en buena relación. En este sentido, la convivencia pide una formación integral de las personas y se fundamenta en los valores de la pluralidad, la participación democrática, la inclusión social, la igualdad de oportunidades, el respeto a la diferencia, la gestión positiva de los conflictos y la cultura de la paz. La convivencia conlleva una conciencia de la misma identidad que implica la aceptación del otro y un sentido de pertenencia y contribución personal a la sociedad.

Para que esto sea así es necesario primeramente una revisión y una toma de conciencia tanto individual como colectiva de nosotro/as como personas y como docentes dentro de la comunidad educativa, ya que sin este paso previo difícilmente se podrá generar un impacto y un cambio en las aulas. Y justamente este hecho es el más revelador, desde mi punto vista, del proyecto “Bienvenida diversidad”.

En primer lugar, porque el foco del proyecto se pone en la formación de profesorado para que tome conciencia de sus propias dinámicas, estereotipos y proyecciones e incorpore y aplique la pedagogía restaurativa y el lenguaje restaurativo en la misma dinámica del centro, tanto dentro como fuera de las aulas. En segundo lugar, y para mí la clave del proyecto es que estas formaciones se llevan a cabo mediante la misma metodología que se utiliza con los niños y niñas. Este hecho permite que realmente se produzca un aprendizaje y una interiorización real de las prácticas restaurativas por parte del profesorado.

Y es concretamente esto lo que ha pasado con uno de los claustros. A través de los círculos de palabra como metodología de trabajo, ha habido la posibilidad de expresar los diferentes sentimientos en un espacio seguro y de confianza, se han podido escuchar todas las voces, han podido ser reconocidos/as por el resto de docentes y se han podido decir aquellas disconformidades y apreciaciones. Todo esto ha hecho tomar conciencia del punto donde se encuentra cada uno y al mismo tiempo donde se encuentran como claustro, qué dinámicas ya son válidas y cuáles habría que mejorar. Y lo más importante de todo, ha hecho incrementar los vínculos relacionales entre ellos y ellas, lo que repercute directamente en el bienestar de la propia dinámica del centro. Al mismo tiempo, y gracias a las formaciones de Nonty Charity Sabic, ha permitido incorporar la mirada de Ubuntu en el marco del centro escolar, enfatizando la necesidad de establecer unos valores compartidos por toda la comunidad educativa así como la relevancia que todo el mundo es importante y necesario dentro de la comunidad.

Así pues, se ha producido una evolución en el mismo claustro, que junto con los talleres dentro de las aulas y el acompañamiento del profesorado en grupos reducidos para analizar las dinámicas que se dan en las aulas permite generar esta transformación tanto individual como colectiva por parte del profesorado. Y concretamente esta evolución es lo que ya está pasando dentro de las aulas y en todo el centro educativo, ya que este cambio de mirada y la incorporación de las prácticas restaurativas ya están presentes en su manera de hacer y, por tanto, incorporados en la dinámica del centro. De ahí la importancia de transformarse para transformar.

Berta Grau, observadora del proyecto Bienvenida Diversidad 2019-20