“Todas somos iguales a nuestra manera”

“Todas somos iguales a nuestra manera” fue el lema del pasacalles que organizamos con la escuela Poble-Sec en este barrio barcelonés. Sara Carro, una de nuestras socias participantes en el proyecto Escuelas Coeducadoras en marcha en este centro educativo, nos explica la experiencia en primera persona del plural.

Ayer fue un día emocionante.

El 9 de marzo, vimos con el alumnado de quinto de la escuela Poble-Sec vídeos de las masivas manifestaciones en todo el mundo por el día de lucha feminista del 8 de marzo. Este curso es el primero que trabajamos en este centro. Hemos hecho formaciones a profesorado, sesiones con familias, talleres en las aulas… También una IAP, la investigación-acción-participativa para saber más como funciona la discriminación en la escuela y, sobre todo, cómo transformarla. Un proceso largo con este fantástico curso de quinto.

Y ayer fue maravilloso.

La propuesta inicial fue convertirnos en detectives, rastreadoras, investigadoras del virus. Del virus racista y machista. Cómo nos infecta a cada persona? Cómo infecta a las relaciones? Y en la escuela? Las primeras sesiones fueron juegos, círculos de palabra, explorarnos a través del teatro, tomarnos el tiempo necesario para conflictuar -para dejar que el conflicto pase su proceso-, dejarnos sentir las heridas, enseñarlas, o señalar y denominar el miedo a mostrarlas. Después, mirar fuera, preguntar a las otras. Alguna vez has escuchado, hecho o recibido insultos racistas en la escuela? Alguna vez has visto, hecho, recibido… que alguien se ría de una niña para hacer cosas que se llaman que son de niño? O reírse de un niño para hacer cosas que se consideran de niña?

Y una vez todo recogido y con las conclusiones de este trabajo, nos planteamos -alumnado, profesorado, familias y Fil a l’agulla-, ¿y ahora qué? ¿Qué queremos hacer?

Queremos hacer una manifestación. Y teatro. Y una canción. Fue la respuesta. Así que nos pusimos a hacer trabajo.

Y ayer, 31 de mayo, salimos a la calle. El camino hasta llegar aquí no ha sido fácil. Hemos vivido de todo. Risas, Conflictos, abrazos, confianza, desconfianza, desmotivación en medio del proceso creativo, permisos, burocracias… Incertidumbre  en relación a la convocatoria, saber si vendría gente, quién vendría, cómo participaría el barrio, cómo iría el recorrido…

Pero ayer… ¡oooh, ayer! La comunidad educativa implicada: profesorado, familias y batucada. Cincuenta personas a la cabecera, con la pancarta “Todas somos iguales a nuestra manera”. Más lemas; “no nos mires, únete”, “fuera racistas de nuestros barrios”, “hola feminismo fuera machismo”. Juntas, haciendo piña. Y en el Centro Cívico El Surtidor, el alumnado aprovechando el espacio escénico para hacerse ver, para dejarse ver, para mostrarse. Y cantar, actuar, danzar.

Del que estoy harta en el mundo es de los prejuicios.
Estoy harta del racismo, que me digan cosas para ser de este tono de piel.
También estoy harta que rían de los niños para hacer cosas que se consideran de niña o al revés.
Lo bueno de todo esto es que hay gente como yo que se preocupa por este motivo

Para el mundo entero
Tú tienes que luchar por tus sueños
no tengas miedo
de aquellos que dicen
que quieren ser tus amos

Yo no soy racista,
Yo soy feminista,
¡quiero que lo difundas!
RESPETO

Somos musulmanas,
¡también somos amables!
Buscamos la igualdad
¡Y tenemos dignidad!

Vas a ver que mi cultura
Y mi respeto tienen la misma altura
Para acabar con la discriminación
Repetís conmigo esta canción

Yo no soy racista,
Yo soy feminista,
¡quiero que lo difundas!
RESPETO

Este es mi continente
Tengo una mente que no es como la del presidente,
Quiero que se acabe la discriminación,
¡Quiero pedir una ovación!

Yo no soy racista,
Yo soy feminista,
¡quiero que lo difundas!
RESPETO

Muchas gracias para venir, ahora os invitamos a quienes le apetezca a una merienda. Es un espacio libre, podéis aprovechar para hablar entre  vosotros. Ramadan Moubarak.

Un paso más para esta escuela, que está poniendo todo su obstinación para construir un mundo sin vidrios transparentes que nos separan, y buscar las recetas mágicas que nos permiten enriquecernos de la diversidad que nos regala la comunidad. ¡Seguimos!