Perviure: hacemos realidad la covivienda

Uno de los proyectos de intercooperación en el que participamos es el de Perviure De la colaboración entre Celobert, Coop de Mà y Fil a l’agulla, nace este proyecto que ayuda a hacer realidades los proyectos de vivienda colectiva desde la óptica y los valores de la economía social y solidaria.

La covivienda y la construcción o desarrollo de comunidades responde a las lógicas de regreso a una vida desde la colectividad. Es decir, que rompa con el paradigma actual de hogares cerrados a aquello común, pero sin que esto repercuta en una pérdida de la privacidad doméstica. Que establezca vínculos entre las personas que viven y desmonte la tendencia atomizadora imperante. Que mancomune los recursos y las necesidades, para optimizar y hacer más equitativo el acceso a toda una serie de derechos habitacionales, pero parando una atención especial a los impactos socioeconómicos y ambientales de cada proyecto. No se construye o se crea una comunidad de covivienda desde la nada: se tiene que observar el entorno, saber cuál es la realidad del espacio (municipio, barrio, comarca…) donde viviremos, tener presente el clima y como aprovecharlo correctamente para hacer más eficiente el edificio…

Y a todo esto, ¿de qué manera encaja Fil a l’agulla, que no es una cooperativa de arquitectura como Celobert ni tampoco de consultoría y gestión como Coop de Mà? Pues nosotras hacemos aquello que más nos gusta: acompañamos las personas y los grupos a ser más quién son. En especial, desde Perviure acompañamos a los colectivos a hacer realidad su proyecto de vivienda comunitaria.

Aplicamos la facilitación de grupos para enseñar herramientas de gestión de conflictos, por ejemplo. Ayudamos a imaginar y compartir cuál es el sueño común entre las integrantes del proyecto. También ponemos nuestro granito de arena al hacer más democrática y participativa la gestión de la vivienda colectiva, antes y después de entrar a vivir. A veces hay personas que nunca habían hecho tantas asambleas o no tienen experiencias previas en grupos grandes de convivencia. También remarcamos toda la esfera de trabajo invisible: las tareas de cuidados y reproductivas de procesos tan largos como éstos. En resumen, compartimos nuestro conocimiento para hacer más fácil todo el proceso para poner en marcha un proyecto tan ilusionante.

La metodología de Perviure se basa a ir validando y consolidando a paso cada una de las fases del proceso:

  • Encontrarse: es el momento en que se forma el grupo y se empieza a pensar el modelo de convivencia. Se decide la zona donde se quiere vivir y se identifican una o varias opciones posibles.
  • Explorar: se exploran técnicamente las potencialidades y debilidades del proyecto de convivencia. Se habla de los objetivos del proyecto y se empieza a valorar su viabilidad. Es cuando conviene iniciar el proceso de acompañamiento con Perviure.
  • Comprometerse: se concretan los principales compromisos del colectivo, que posteriormente permitirán materializar el proyecto. En esta etapa se hace el estudio arquitectónico, se define el modelo de gobernabilidad, se estudia la viabilidad económica y financiera de la operación, se constituye la cooperativa de viviendas y se cierra el acuerdo para la obtención del solar o edificio donde se harán las viviendas.
  • Materializar: se obtiene la financiación, se construye o rehabilita el espacio de vivienda y de convivencia, se define la forma jurídica de tenencia de las viviendas de cada unidad de convivencia, y se inicia el funcionamiento de la cooperativa.
  • Convivir: el gran momento de culminación tan esperado y deseado; y por otro lado el inicio de un proceso de convivencia, siempre lleno de aprendizajes, ilusiones y retos.