Nos vamos de vacaciones cerrando un curso totalment inesperado

¡Cerramos un curso totalmente inesperado! La pandemia que estamos viviendo globalmente está poniendo a prueba nuestra capacidad de adaptación como seres humanos, como sociedades y como organizaciones. Y no sólo eso. Nuestra vulnerabilidad y necesidad del otro se ha puesto al descubierto, no podemos seguir escondiendo nuestra interdependencia y la necesidad urgente de redefinir nuestra manera de entender las relaciones con el medio, nuestro medio (que somos también nosotros) , con el resto de pueblos, con el resto del mundo y también con las personas y organizaciones de nuestro entorno.

Pero la nueva palabra de moda es INCERTIDUMBRE. Si ya en el mundo pre-Covid se hablaba de nuestro como un mundo cambiante e incierto, en el mundo post-Covid es aún más exagerado, ya nos vamos acostumbrando a hacer planes que sabemos que tal vez se desharán y estamos, por fuerza, ganando capacidad de desapegarnos de nuestras intenciones y entendiendo que, más allá de lo que queremos, haremos lo que sea posible en cada momento.

Para poder hacer frente a esta realidad, individual y colectivamente, necesitamos herramientas que nos ayuden a entender y saber contactar con las realidades que son inmutables, en el sentido de fondo de lo que hacemos, en lo que va más allá de los contextos. Sin transpersonalitat y trascendencia, sin sentido de fondo, este nivel de incertidumbre nos puede llevar a profundas crisis existenciales y pozos de desesperanza.

La crisis actual nos pide más conexión con la vulnerabilidad, más conciencia de nuestra interconectividad, cambios profundos de relación con el medio y también más trascendencia.

Desde Fil a l’agulla hemos estado trabajando todos estos aspectos, tanto con las personas, escuelas y organizaciones que hemos acompañado como en el ámbito interno. Queremos ir al fondo de esta cuestión, ¿cuál es el sentido de nuestra existencia como cooperativa? ¿Qué es lo que este “nuevo” mundo necesita de nosotras?

Pues por ahora tenemos claro que, como mínimo, llevar estas preguntas a los lugares donde vamos y dar herramientas para conectar con las sorprendentes respuestas que surgen cuando nos damos el tiempo para indagar a fondo. Queremos contribuir a un mundo con más sentido, un mundo con menos inercia, un mundo que se sepa detenerse a la vez que avanza.

Para hacerlo posible empezamos por tomarnos unas semanas de vacaciones, para digerir todo lo vivido, refrescarnos, conectar con la naturaleza y los seres queridos, por ser sin hacer. Recargar las baterías para, como siempre, volver en septiembre regeneradas y ponernos al servicio de la creación de un mundo mejor, un mundo más habitable. Hasta entonces, ¡os deseamos muy buen verano y muy buena parada!

Neus Andreu. Facilitadora, formadora, consultora organizacional y socia de Fil a l’agulla