La diversidad importa: ¿Cómo acompañar a una escuela a ser más consciente de su propia diversidad?

El proyecto Bienvenida Diversidad llega al final de su cuarto año y queremos hacer una mirada retrospectiva al camino recorrido hasta ahora. Para poder hacer este repaso, entrevistamos Sara Carro, socia de Fil a l’agulla y una pieza clave del equipo de proyecto desde sus inicios.

¿Cómo y de dónde surge el proyecto Bienvenida Diversidad?

El Bienvenida Diversidad es uno de los proyectos principales de Fil a l’agulla en el ámbito educativo. Cuenta con varios financiadores, pero principalmente recibe el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, ​​en la línea de subvenciones de Justicia Global.

La semilla de este proyecto nace en 2011, cuando colaboramos con Creart, una organización que trabaja la educación para el desarrollo a través del arte. En 2015 Creart se tomó un tiempo de reflexión interna y desde Fil a l’agulla tomamos el relevo del liderazgo del proyecto y lo enfocamos hacia nuestro campo de experiencia en este momento: la coeducación.

Desde entonces y durante los siguientes 4 cursos hemos acompañado 7 escuelas de la ciudad de Barcelona en un proceso de transformación que les ha apoyado a ser más conscientes de su propia diversidad y les ha hecho dotarse de diferentes estructuras, herramientas y estrategias que han desembocado en acciones cotidianas que caminan hacia escuelas más democráticas, donde la convivencia, las relaciones y las personas están en el centro, haciendo que la experiencia educativa sea más rica.

Cuando hablamos de diversidad estamos hablando de diferencias. Y, a menudo, cuando hablamos de diferencia tenemos que llevar conciencia a la desigualdad. Así la educación puede ser un ámbito donde trabajar por la justicia social.

¿Cómo fue la primera experiencia liderando el proyecto?

Durante el curso 2015-2016 trabajamos con dos escuelas. Aquel curso nos aliamos con Coeduccació, una asociación que nos ayudó a introducir la metodología de la Investigación Acción Participativa en este proyecto, convirtiendo profesorado, familias, monitores y alumnado en investigadoras de su propio centro y promotores de las acciones que los ayudarían a cambiar lo que ya no servía e inventar el mundo (y el patio) en la que les gustaría vivir. Hicimos formación a profesorado, asesoramientos por ciclos, trabajo con las familias, y entramos en todas las aulas para desordenar el género y construir estructuras que ayudaran a toda la comunidad educativa a poder ser más ellas mismas.

Este es un video resumen de lo que supuso este proyecto:

Este proyecto que inició siendo un laboratorio, se ha ido haciendo su propio camino y hemos ido transformando para adaptarse a las necesidades del contexto global y local. Hoy contamos con un método capaz de adaptarse a las necesidades de cada centro.

¿En qué consiste este método de trabajo?

Hemos ido desarrollando un conjunto de acciones que son sinérgicas entre ellas y que buscan la toma de conciencia por parte de todos los colectivos de la comunidad educativa.

Podemos resumir los ejes de nuestro método de trabajo en seis objetivos:

  • Acompañar al equipo directivo a perfilar su visión: a dónde vamos en relación a este tema y cómo encaja con el proyecto de centro y el plan de convivencia.
  • Formar a profesorado y equipos de monitoras y monitores en coeducación, antirracismo, mirada restaurativa, gestión de conflictos, acompañamiento emocional.
  • Facilitar las dinámicas relacionales y grupales en las aulas desde P4 en 4º ESO creando espacios para que también lo difícil sea escuchado, facilitando procesos relacionados con dinámicas de discriminación y contribuyendo para que la escuela sea un espacio seguro para todas las personas que lo habitan.
  • Generar espacios de encuentro con las familias, entre familias y profesorado y haciendo red con el barrio y la comunidad.
  • Impulsar la Investigación Acción Participativa, una herramienta que permite a las escuelas investigarse a sí mismas: qué funciona y estaría bien potenciar?
  • ¿Dónde están nuestros retos principales en relación a la convivencia y qué debemos hacer para abordarlos? Esto permite generar acciones de transformación en relación a los resultados obtenidos.
  • Evaluar rigurosamente los impactos de las diferentes acciones en las escuelas e institutos.

¿Qué escuelas han participado hasta ahora en el proyecto?

Los centros educativos donde hemos tenido el placer de trabajar durante estos años son: escuela Joan Miró, Montseny, Tres Pins, Poble Sec, Torrent d’en Melis, Seat, Patronat Domènech y el Instituto Escuela Turó de Roquetes. Aprovecho para agradecer infinitamente su valentía para sumarse a esta aventura y por hacernos sentir siempre como en casa.

¿Qué transformaciones han vivido estas escuelas?

Las transformaciones son significativas. Algunas escuelas han transformado arquitectónicamente los espacios para fomentar una convivencia más equitativa e inclusiva. En este enlace se puede visitar el proyecto de transformación del patio de una de las escuelas. https://agora.xtec.cat/ceip-joanmiro-barcelona/categoria/portada/projectepati/

Algunas escuelas han incorporado la mirada restaurativa y los círculos de palabra en su día a día, lo que fomenta la educación en la empatía y aumenta la conciencia relacionada con la justicia social.

También se han incorporado acciones concretas como la traducción de los comunicados dirigidos a las familias a diferentes idiomas, revisión de los contenidos sexistas y racistas en los currículos, las fiestas, las canciones y los cuentos, espacios de encuentro de la comunidad educativa para debatir la visión en relación a la diversidad, etc.

¿Y qué ha podido observar Fil a l’agulla durante este tiempo? ¿Cuáles son sus aprendizajes?

El proyecto nos ha enseñado que cada escuela es un mundo y necesita cosas diferentes para realizar su camino. Por eso la fase 2 del proyecto, el segundo año, se adapta a las necesidades que se han detectado durante la fase 1. Siguiendo su proceso.

Durante estos cuatro años, el equipo de Fil y el proyecto en sí han ido ganando conciencia sobre la intersección de los diferentes ejes de opresión y los aspectos de la diversidad humana, además del género. Observábamos que en las dinámicas de discriminación en las aulas, el racismo y el capacitisme definían enormemente quien estaba en los márgenes. Buscamos colaboradoras que ayudaran a ver los puntos ciegos que teníamos por el hecho de ser un equipo de personas blancas. Esto nos llevó a introducir formación sobre racismo y discriminación tanto a las formaciones a profesorado, como las investigaciones que hacíamos en el centro para mejorar la convivencia, en los talleres en las aulas y en el trabajo con familias y monitores / as.

¿Qué herramientas tiene para evaluar su impacto?

Dentro del equipo contamos con la socióloga Noemí Canelles, quien se encarga de hacer las evaluaciones en cada escuela. Estamos contentas de comprobar con sus resultados que el impacto que tiene para una escuela el hecho de pasar por el proyecto Bienvenida Diversidad es muy alto.

Sí, ¡y tanto! En las encuestas y grupos de discusión del inicio del proyecto se detectan muchas creencias racistas y machistas. En el transcurso de los dos años que la escuela está en el proyecto, y gracias a la formación, a la supervisión, el acompañamiento a los diferentes ciclos, en los encuentros entre familias y profesorado y a las intervenciones en las aulas de Fil a l’agulla que han servido de modelado, estas creencias se modifican. Y lo que es mejor, se traducen en buenas prácticas que contribuyen a la mejora de la convivencia de centro, avanzando hacia una educación feminista y antirracista.

¡Gracias Sara y por muchos más años del #BenvingudaDiversitat!