El ADN colonial en la educación y los límites de la coeducación - Fil a l'agulla

El ADN colonial en la educación y los límites de la coeducación

Artículo escrito por nuestra compañera Sol Abejón y publicado originalmente en la revista digital Social.cat.

El concepto de coeducación ha ido evolucionando a lo largo de los años en paralelo a los avances de los feminismos; coeducar o tener una perspectiva feminista de la educación significa tener un compromiso con la no discriminación, la lucha por la igualdad de oportunidades, poner el foco en tomar conciencia del sexismo y caminar hacia el ideal de convivencia libre de violencias. Actualmente, se habla de coeducación desde una perspectiva interseccional para poder visibilizar los distintos ejes de opresión. ¿Es esto suficiente? Si la coeducación no se plantea tener una mirada decolonial, ¿de qué cuerpos y de qué ideal libre de violencias estamos hablando?

El decolonialismo es un paradigma de pensamiento que nace en Abya Yala con las resistencias a la colonización y la colonialidad, y que viaja a Europa, mayoritariamente y no sólo, a través de personas que tienen en sus espaldas recorridos migratorios fruto del colonialismo. Este pensamiento parte de una nueva periodización histórica que se llama Modernidad occidental y que comienza en 1492 cuando Colón llega, sin saberlo, a Abya Yala/América. En ese momento, se pone en marcha la maquinaria del proyecto/mito civilizatorio europeo, impuesto por la fuerza con la destrucción de las demás civilizaciones a escala mundial con el colonialismo. Las secuelas de este proceso reciben el nombre de colonialidad.

La colonialidad se instaura como un patrón de poder que organiza en el resto del mundo. Este patrón/sistema-mundo, es un sistema enredado de múltiples y heterogéneas formas de jerarquías (heterarquías) sexuales, políticas, epistémicas, económicas, espirituales, lingüísticas, raciales de dominación y explotación a escala mundial.

Y os preguntaréis: ¿Y todo esto qué tiene que ver con la educación en Cataluña? Tiene que ver mucho porque este sistema-mundo que arraigó sus tentáculos hace más de quinientos años es el sistema en el que se basa la sociedad actual y que estructura las relaciones desiguales entre el norte-sur global, pero también las relaciones que vivimos en el norte. Para aterrizarlo en el contexto catalán, es el sistema supremacista blanco que organiza la educación, la economía, nuestra mirada, nuestras relaciones y nuestro posicionamiento.

Este sistema de dominación dictaminó lo humano y lo normal: hombres blancos ricos heterosexuales cristianos vs “los demás” no blancos (racismo/alteridad) con derecho a explotar la naturaleza como un bien productivo (antropocentrismo) y basado en la explotación de los cuerpos no blancos (capitalismo). Sepultó cuáles eran los conocimientos válidos, cuáles eran los lugares de enunciación de la verdad y estableció qué era conocimiento: todo lo que viniera de los hombres del territorio europeo (eurocentrismo).

Simiramos a los materiales y libros de texto escolares encontramos esta huella en materiales como: el título del libro y el contenido de  Massagran y los negreros, a la hora de hablar del “descubrimiento” de América en lugar de decir “genocidio ”, el uso del término “indios” (palabra de herencia colonial que viene del hecho de que Colón pensaba que había llegado a la India). También encontraremos ausencias o elisiones como el silencio absoluto sobre la historia del pueblo gitano, pero, por el contrario, leemos la Gitanilla de Miguel de Cervantes, un libro anti-gitano. Hablamos de Reconquista, de la pérdida de Cuba, invisibilizamos la relación del Modernismo con el negocio del tráfico de esclavos y el sistema colonial y la colonialidad. Celebramos festividades que son católicas y cantamos villancicos que representan únicamente al catolicismo…

Aparte de la presencia de la cultura colonial dentro del sistema educativo, informes recientes denuncian que el éxito educativo catalán sólo lo pueden disfrutar los más aventajados de la escala social, económica y etno-racial, como dice el Decálogo para profesionales de Bienvenidas a la escuela…intercultural? del Colectivo Antirracista AICE.

¿Qué podemos hacer, entonces? Algunas de las propuestas piden asumir que el sistema educativo debería ser uno de los fundamentos de este nuevo sistema que tiene en cuenta la huella colonial, la coeducación, la interseccionalidad, la interculturalidad y el racismo. Para poder conseguir estos logros, debemos ampliar la mirada: asumir el ADN colonial y los privilegios de los cuerpos blancos. Incidir en las estructuras institucionales que dictan los temarios de las aulas y fomentar que todo el alumnado se sienta representado tanto en los contenidos, como en la estructura escolar y que sienta también que la escuela es su espacio. Por eso es básico que las plantillas de docentes reflejen la pluriversidad presente en nuestra sociedad, en todos sus ejes. También trabajar la justicia restaurativa y círculos de palabra para poder trabajar el daño, la no impunidad y la reparación del racismo en las aulas, entre otras medidas.