Un día en el “Bienvenida Diversidad”

Cuando llegamos ya nos esperan. Algunas con expectación. Son niños de 7 y 8 años. Nos sentamos en círculo y, enseguida, una niña nos comparte que le ha caído un diente esta noche … vendrá el Ratoncito Pérez! Otras bajan la mascarilla rápidamente y nos enseñan los dientes que han marchado o que están saliendo.

Les cuento que venimos a hablar de convivencia. Pero, ¿qué significa esto? Una niña contesta que, para ella, convivencia significa convivir con el resto, hablar de cuando nos hacemos daño y de cómo nos sentimos. Hay nivel 😉.

Hacemos un círculo con los gestos que definen sus nombres. Vemos que cada una puede decir de manera muy clara su gesto (hay facilidad para identificarte y hacer lo que sale sin estar demasiado pendiente del otro).

Después de un juego de movimiento y relación volvemos a sentarnos en círculo y explicamos el cuento “Cola de sirena”. Su devolución es muy interesante. Muchas de ellas responden que les ha llamado la atención que el cangrejo desaparezca, o que Roc nada suuuperrápido, o que aquellos niños y niñas no deberían haberse reído de Roc por llevar una cola de sirena …

Enseguida algunas voces expresan maneras sobre cómo apoyarían a Roc … hay claramente un discurso igualitario y muy abierto.

Al final de la actividad, se acerca un niño y dice: “Buah, ¿te imaginas que pones la punta de la cola al agua y ¡choop! te conviertes en sirena? ¡Es guapísimo!”. Otra me encaja la mano y con una gran sonrisa me dice que le ha encantado conocernos y que le ha gustado muchísimo el cuento. Antes de cerrar, una última aportación: “Pues yo me convertiría en sirena porque debajo del agua no hay coronavirus!”. 🙂

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Un relato de Lidia Casanovas, fruto de un día de actividad con niños en una de las escuelas del proyecto “Bienvenida Diversidad”