Un día en el “Bienvenida Diversidad”

Cuando llegamos ya nos esperan. Algunas con expectación. Son niños de 7 y 8 años. Nos sentamos en círculo y, enseguida, una niña nos comparte que le ha caído un diente esta noche … vendrá el Ratoncito Pérez! Otras bajan la mascarilla rápidamente y nos enseñan los dientes que han marchado o que están saliendo.

Les cuento que venimos a hablar de convivencia. Pero, ¿qué significa esto? Una niña contesta que, para ella, convivencia significa convivir con el resto, hablar de cuando nos hacemos daño y de cómo nos sentimos. Hay nivel ?.

Hacemos un círculo con los gestos que definen sus nombres. Vemos que cada una puede decir de manera muy clara su gesto (hay facilidad para identificarte y hacer lo que sale sin estar demasiado pendiente del otro).

Después de un juego de movimiento y relación volvemos a sentarnos en círculo y explicamos el cuento “Cola de sirena”. Su devolución es muy interesante. Muchas de ellas responden que les ha llamado la atención que el cangrejo desaparezca, o que Roc nada suuuperrápido, o que aquellos niños y niñas no deberían haberse reído de Roc por llevar una cola de sirena …

Enseguida algunas voces expresan maneras sobre cómo apoyarían a Roc … hay claramente un discurso igualitario y muy abierto.

Al final de la actividad, se acerca un niño y dice: “Buah, ¿te imaginas que pones la punta de la cola al agua y ¡choop! te conviertes en sirena? ¡Es guapísimo!”. Otra me encaja la mano y con una gran sonrisa me dice que le ha encantado conocernos y que le ha gustado muchísimo el cuento. Antes de cerrar, una última aportación: “Pues yo me convertiría en sirena porque debajo del agua no hay coronavirus!”. ?

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Un relato de Lidia Casanovas, fruto de un día de actividad con niños en una de las escuelas del proyecto “Bienvenida Diversidad”