Covid-19 y la diversidad en las escuelas: desigualdades, privilegios y opresiones

Un año más acabamos el curso haciendo el cierre y la evaluación de resultados del Bienvenida Diversidad, un proyecto realizado con el apoyo del Programa de Educación para la Justicia Global del Ayuntamiento de Barcelona y que este curso nos ha permitido trabajar con el Escuela Seat, la Patronat Domènech y el Instituto-Escuela Turó de Roquetes, las tres en Barcelona.

El Bienvenida Diversidad nace con el objetivo de generar más conciencia en torno a las discriminaciones que funcionan en la sociedad y se reproducen en las escuelas, y que tiene la tarea de ofrecer herramientas para la gestión de los conflictos y el abordaje de la diversidad los grupos. En Fil a l’agulla somos conscientes de que bajo el concepto “diversidad” se esconden a menudo muchas cosas; nosotras le ponemos perspectiva feminista y antirracista.

Este curso, sin embargo, hemos terminado el proyecto con la sensación de que ha pasado un tsunami y nos ha hecho hacer cincuenta volteretas antes de arrastrarnos hacia un lugar nuevo, el lugar donde se encuentra ahora mismo el sistema educativo: exhausto y lleno de interrogantes sobre qué significa educar en este nuevo contexto que ha llevado la Covid-19. Las escuelas se han adaptado de diferentes maneras para acabar el curso, y también lo hemos hecho con el Bienvenida Diversidad: sesiones en línea con los claustros y con las familias, hemos incrementado la comunicación por correo electrónico, entrevistas por teléfono, etc.

En este momento de revisión y evaluación, las preguntas que nos hacemos no tienen tanto que ver con la manera en la que nos hemos adaptado, sino con la razón de ser de un proyecto como el Bienvenida Diversidad en las escuelas a partir de ahora: ¿Tiene sentido hablar de diversidad en este nuevo contexto?

Una de las principales lecciones de la Covid-19 es que los privilegios y las opresiones se han hecho más visibles, empezando por todo lo relacionado con la clase social. Cuando ya parecía que no hablábamos de clasismo en el sistema educativo – tal vez sólo en los debates sobre la segregación escolar – resulta que la crisis actual nos ha hecho ver que en Sarrià no hay la misma tasa de Covid que en Nou Barris, que muchos niños no tienen medios electrónicos ni wifi para conectarse con la maestra, y que las posibilidades que tienen las familias para acompañar a los niños y niñas están totalmente determinadas por sus ingresos y su capital cultural.

Si la generación de conciencia sobre el sexismo y el racismo ya formaban parte de la esencia del Bienvenida Diversidad, el nuevo mapa de las desigualdades mundiales y locales nos empuja a la fuerza a identificar las condiciones con las que vivimos y educamos. Cómo nos atraviesan las desigualdades, cómo de maquillados están los privilegios y cómo están de normalizadas las opresiones.

Y aquí la Covid-19 nos ha hecho observar algunas evidencias: que no es igual tener una vivienda amplio que un espacio compartido; que el confinamiento para muchas personas LGTBI* ha sido bastante difícil; que el racismo está ligado a las situaciones laborales de las familias y, por tanto, a su exposición a los contagios; que las personas con diversidad funcional ya hace tiempo que viven situaciones análogas al confinamiento; que el papel nivelador de las desigualdades sociales que tiene la escuela queda desdibujado cuando la educación se deja sólo en manos de las familias … Y podríamos seguir haciendo una lista muy larga de todas aquellas diversidades que el sistema educativo debería tener en cuenta.

No sabemos si el curso que viene podremos seguir profundizando en estos temas, o si la nueva situación hará que la prioridad de los centros educativos sea la transición hacia una enseñanza de calidad a través de las pantallas. Pero sí que tenemos el convencimiento de que el sistema educativo entero se encuentra ante uno de los mayores retos de las últimas décadas, y no sólo por el hecho de tener delante una situación de emergencia relacionada con la salud, sino también para la urgente conjugación de un modelo pedagógico adaptado al mundo actual y la profunda necesidad de reducir las desigualdades educativas. Nuestra propuesta, con el Bienvenida Diversidad, es la de profundizar en un sistema educativo que vea y analice las desigualdades, desde el mundo hasta el aula, acompañando y apoyando a los equipos y en las escuelas en el proceso de ganar conciencia y trabajar por la transformación social.

 


Noemí Canelles (Socióloga y trabajadora social en Fil a l’agulla, con una larga trayectoria profesional entre la intervención socioeducativa y la investigación en materia de violencia, género y culturas juveniles).