Reconocer el poder propio es clave en la coeducación

A finales de junio Laura Marbiol y Lídia Casanovas cerraron una formación sobre coeducación con trabajadoras de diferentes ayuntamientos de la Diputación de Barcelona. Laura nos explica cómo ha ido la sesión, prestando atención al cierre. Reconocer el poder propio es clave en la coeducación.

Han sido cuatro mañanas, en sesiones de cuatro horas a La Bonnemaison, una formación impulsada por l’Oficina de Dones i LGBTI de la Diputació de Barcelona. La primera sesión la hizo Lídia Casanovas y las siguientes las hizo Laura Marbiol, ambas socias de la cooperativa. Se trataba de hacer una aproximación vivencial al género, analizando y reflexionando sobre los ejes del heteropatriarcado -sexo, género, orientación del deseo…- y así abordar cómo entendemos la coeducación.

Por eso, la primera sesión se enfocó en una introducción desde las experiencias propias, la trayectoria personal y el género. ¿Qué influencia ha tenido en mí? ¿Cómo influyen estas vivencias en los conflictos y dudas que me surgen en relación al tema? La presentación de la coeducación con perspectiva interseccional nos permitió relacionar la teoría con la práctica de acciones coeducativas concretas. Por ejemplo, en como podemos analizar y transformar los espacios de ocio con perspectiva de género.

En la última sesión, que hacía Laura Marbiol, las alumnas hicieron un ejercicio final para conectar con  el poder propio. “Hoy hemos cerrado y hemos hecho unos pequeños objetos de fieltro para recordarnos que sí que podamos con las cosas. Para recordarnos qué nos gustaría impulsar, qué cambios o acciones queremos llevar a cabo. Los objetos son un testigo físico que nos puede permitir conectar con el poder propio, nuestras habilidades personales“, explica Laura.

“Ha sido muy bonita la valoración que muchas han hecho de esta formación, después de cuatro sesiones. Para ellas, el resumen es que no están solas. Se han encontrado trabajadoras de diferentes ayuntamientos, la mayoría técnicas, educadoras infantiles, etc. Ha sido muy importante poder compartir experiencias, recursos, reflexiones… Así ver y reconocer que hay mucha gente en el mundo que está haciendo cosas por la coeducación“, destaca Laura.

Por ejemplo, ver que en algunos contextos ya hay mucha transformación en marcha. “Como por ejemplo los cuidados, que están introduciéndose más en ámbitos donde antes no eran centrales -organizaciones, empresas… El hecho de saber que son importantes es transformador. Los modelos de liderazgo también están empezando a valorar más modelos de escucha, que incluyen la cooperación y la colaboración, no mandar y obedecer”, argumenta.

En el curso han salido experiencias muy bonitas de cosas que están haciendo. “Ha sido esperanzador. Hemos cerrado desde la esperanza, las ganas, la ilusión…” Pero a la vez también queremos constatar que no había ningún alumno que fuera hombre, algo que nos lleva a pensar -o a comprobar- que a menudo no hay interés en esto; a reconocer que no siempre son aliados.