“Cuando hacemos mal uso de nuestro poder es cuando la diversidad se excluye, se discrimina y se humilla”

En La Directa han hablado con nuestra socia Mireia Parera a raíz de la jornada “Hablar sobre bullying es revolucionario” que organizamos el pasado 15 de noviembre. En la entrevista se aborda el trabajo de prevención y atención al acoso escolar con niños y adolescentes.

Hablan de la importancia del entorno, pero también de las causas de las agresiones y de los mecanismos para transformarlas. La entrevista la ha hecho Marta López Mas, con fotografías de Victor Serri. Reproducimos un fragmento de la conversación.

“El acoso escolar es una asignatura pendiente dentro de la comunidad educativa de nuestro país, a pesar de que las últimas encuestas registren un aumento de conciencia entre el alumnado. En Cataluña, el 14,8% de los jóvenes (1 de cada 7) han vivido, en algún momento, alguna situación de acoso escolar. Es una de las cifras más altas de la Estado Español, según un informe de la OCDE, elaborado el 2015, durante las pruebas PISA a las alumnas de 15 años.

Ante esta situación, muchos centros educativos han decidido afrontar la problemática con el apoyo de entidades especializadas en la gestión de conflictos y el trabajo de curas. Una de ellas es la cooperativa Fil a l’agulla, un colectivo que acompaña personas y grupos en procesos de presa de conciencia con vocación de transformar e incidir en varios ámbitos, uno de los cuales es el mundo educativo. Conversamos con Mireia Parera, socia de la cooperativa y persona que ha sufrido malas experiencias en la escuela durante su niñez.

Según datos oficiales, el acoso escolar afecta casi un 15% del alumnado en Cataluña. ¿Aceptar que hay acoso escolar en un centro educativo es un primer paso para erradicarlo, o cuando menos, empezar a tratarlo?

Es un paso importantísimo, pero también es un paso que irrita. Aceptar que hay una situación de acoso escolar se hace muy difícil para muchos centros. Primero, porque genera un sentimiento de frustración al creer que allí no se están haciendo las cosas bien. Y, segundo, hay el estigma del acoso escolar y la vinculación de éste a fatalidades minoritarias, como el suicidio. Todas estas sensaciones son erróneas. Cuando en un centro se aplican medidas preventivas que facilitan la identificación de los casos y hay una predisposición a corregirlas, quiere decir que se están haciendo bien las cosas. Situaciones de acoso pueden pasar en cualquier tipo de escuela. La culpabilidad no recae en el hecho que en aquel centro educativo se ha generado aquella situación, sino que en aquel centro educativo no se ha hecho nada para pararla.

¿Los medios de comunicación han hecho daño en este sentido?

Lo que pasa con los medios de comunicación es que muchas veces amplifican solo una parte de la historia y con esto hacen mucho daño. Cuando sólo hablan de determinadas cosas y especialmente las más negativas, únicamente estamos dando una imagen del acoso escolar. Los suicidios, por ejemplo, son un porcentaje muy minoritario. Si no llevamos una foto de su complejidad, si no llevamos noticias de éxitos en las cuales hemos identificado situaciones de este tipo y hemos intervenido exitosamente, tampoco cambiamos la historia. Los medios tienen un papel importante de eco y de hacer que las cosas vayan en una dirección o en otra.

¿El acoso escolar es un problema integrado en la condición humana?

Yo no diría que el hombre es un lobo por el hombre, como diría Hobbes. Pero sí que creo que la sociedad en que vivimos y cómo vivimos la relación con el otro y con quién es diferente de nosotros nos condiciona. Es un síntoma social que tiene que ver con nuestra relación con la diversidad y las dinámicas de poder. Cuando hacemos mal uso de nuestro poder es cuando la diversidad se excluye, se discrimina, se humilla. Creo que en todas las sociedades, tengan la cultura que tengan, existen los conflictos y las diferencias entre iguales. Lo que a mí me gustaría que fuera diferente es la manera de gestionar y atender estas situaciones. A menudo las discriminaciones que se llevan a cabo tienen que ver con las violencias estructurales y las diferencias de poder en ámbitos como el de la racialización, la clase social o el género.

¿Qué actores se ven implicados en el acoso escolar?

Es bastante clave el papel de los testigos y las personas observadoras. Es decir, sin estas no hay acoso escolar. Es un acoso que se produce en un grupo, en una clase, de manera recurrente. Si no hay este grupo de apoyo a la persona agresora, el acoso no se mantiene en el tiempo. Además, tiene mucho que ver con las dinámicas de poder en los grupos. Los testigos perpetúan el poder del agresor de una manera activa (participan de las burlas) o de una manera pasiva (no hacen nada para pararlo).

¿Habéis observado algún cambio en los tipos de insultos que se utilizan para asediar los alumnos a lo largo de las épocas o se continúan atacando las mismas “vulnerabilidades”?

Por increíble que parezca, en las aulas donde intervenimos desde Fil a l’agulla todavía escuchamos el “chino de mierda”, el “moro” o el “maricón”. Los temas por los cuales se ríen tienen que ver con las violencias estructurales de que hablábamos: los estereotipos de género, la sexualidad, la racialización, la salud, las diferencias en el ritmo de aprendizaje… Aún hoy, la niña que es disléxica sigue siendo “la tonta” y el niño que es más gordito es el “gordo que no sabe correr”, etc.”

Podéis seguir leyendo esta entrevista en la web de La Directa.