No haremos vida normal, porque la situación no es normal

COMUNICADO EN RELACIÓN A LA SENTENCIA DEL PROCESO

Desde Fil a l’agulla queremos expresar nuestro profundo desacuerdo con la sentencia y nuestra solidaridad con los y las presas, sus familias, amigas y compañeras así como con las nueve personas detenidas el 23S, siete de las cuales están encarceladas bajo el régimen FIES3 que representa una flagrante vulneración de los derechos humanos. Es por eso que en los próximos días estaremos atentas a las convocatorias y no haremos vida normal, porque la situación no es normal. 

En Fil a l’agulla somos facilitadoras, profesionales de la tensión, tenemos conocimiento profundo de las raíces de la polarización y sabemos que hay maneras de gestionarla más allá de la lógica de la dominación, del “vencedores y vencidos”: hay caminos que fortalecen el entendimiento o como mínimo permiten la convivencia y reparan heridas. 

La sentencia de hoy aviva las brasas de una situación ya muy encendida, sin ir a tratar el fondo de la cuestión. La sentencia nos vuelve a la dinámica de vencedores y vencidos que ya conocemos mucho en este país, una dinámica que divide más la sociedad y profundiza en las heridas actuales y del pasado. Hacen falta medidas que vayan a la raíz del conflicto, que de manera valiente y honesta traten de entender cada punto de vista para buscar pactos de mínimos, de entrada, y quien sabe, si con el tiempo, entendimiento. 

Desde Fil a l’agulla seguiremos haciendo lo que hemos hecho siempre, llevar al mundo herramientas de conciencia que ayuden a personas, organizaciones, profesionales, familias, comunidades y la sociedad en general a lidiar con el desacuerdo profundo de forma no-violenta (que no quiere decir necesariamente amable). Lo tenemos que seguir haciendo y, de hecho, lo tenemos que hacer todavía con más bastante, la situación requiere el compromiso de todo el mundo.

Esta injusticia que estamos viviendo nos hace reafirmarnos con nuestro compromiso con la promoción de espacios en los que abordar y hablar de aquello que no se puede hablar, donde atrevernos a tener las conversaciones que parecen imposibles de tener. 

Esta injusticia y esta tragedia también nos hacen reclamar más fuerte, a todos los responsables políticos, de todos los colores, que hagan, ahora ya sí, su trabajo, que es abrir y posibilitar procesos de presa de responsabilidad y reparación del daño causado, sentar con quién piensa diferente y encontrar maneras de convivir. Se tiene que abordar la situación con planteamientos de Justicia Restaurativa y Transicional, para poder trabajar las heridas del pasado de tal manera que podamos construir un futuro más libre de violencia y dinámicas de opresión.