1 de octubre: hoy no es un día cualquiera

Hoy no es un día cualquiera.

Hoy hace un año que más de dos millones de personas en Cataluña fuimos a nuestros colegios electorales con la voluntad de defender, reclamar y ejercer, de forma pacífica, nuestro derecho a poder votar. Un derecho que queremos por todo el mundo, personas migrantes sin-papeles incluidas, que por ahora no pueden ejercerlo en la actual estructura estatal.

Hoy hace un año, para querer ejercer este derecho, sufrimos una brutalidad policial que tuvo graves impactos físicos y psicológicos para muchas personas.Algo que pudimos comprobar nosotros mismas, las personas que formamos Fil a l’agulla, haciendo apoyo psicosocial y acompañante algunas escuelas a procesar como se habían sentido durante los días posteriores al 1 de octubre.

Hoy hace un año que empezó un periodo de represión y persecución judicial sostenida por parte del estado español que, abusando de su poder y poniendo en cuestión la separación de poderes, ha traído a activistas, representantes políticos y miembros de la sociedad civil a acusaciones arbitrarias, injustas y desproporcionadas que han llegado hasta la prisión preventiva y al exilio.

Hoy hace un año que en este país se están vulnerando de forma sistemática los derechos humanos y las libertades fundamentales y nos falta ser mucho más conscientes de la opresión que se está produciendo en el eje identitario y nacional al estado español.

Hoy hace un año que hemos corroborado, con profunda tristeza y frustración, que la historia no es sólo pasado y que sin memoria y sin procesar el trauma colectivo, los conflictos no resueltos tienden a repetirse.

Procesar este trauma se puede hacer a través de la facilitación, algo que hemos promovido antes y después del 1 de octubre. Por lo que vivimos aquella jornada histórica y por todo lo que hemos aprendido y ha pasado desde entonces, por todo esto y mucho más,  en Fil a l’agulla, que tenemos sensibilidades diversas alrededor del independentismo, hoy cerramos. Porque el que está pasando es muy grave y no lo queremos dejar pasar, ni lo queremos normalizar, ni lo queremos olvidar.