Cerramos el proyecto Benvinguda diversitat en la escuela Torrent d’en Melis i en la escuela Poble-Sec

Estamos a finales de 2019 y hacemos balance de nuestro paso por las escuelas Torrent d’en Melis y Poble-Sec, donde durante dos cursos seguidos hemos llevado a cabo proyectos bajo el paraguas de la Educación para la Justicia Global. Proyectos con nombre propio, Benvinguda diversitat (Bienvenida diversidad). También podemos hablar del primer año de proyecto con la escuela Seat, con quien empezamos a trabajar en el mes de enero de 2019.

El proyecto de Fil a l’Agulla Benvinguda diversitat apoya la prevención, detección y abordaje de dinámicas de discriminación por motivos de racismo, islamofobia y género en varias escuelas de primaria de la ciudad, desde una mirada interseccional. Es un proyecto en marcha desde el curso 2015-2016, en el que acompañamos a diferentes escuelas de Barcelona en coordinación con agentes públicos y entidades de la ciudad. Es un proyecto con unos valores y una propuesta, y que se codiseña con los centros educativos y se va construyendo de forma viva con la dirección de las escuelas, la comunidad de maestros y las familias, que establecen el ritmo y las prioridades.

Como en muchos de los proyectos que llevamos a cabo, disponemos de una evaluación externa que recoge el punto de vista de las participantes, sistematiza nuestras observaciones y también nos permite entender qué ha pasado, qué ha cambiado en las escuelas antes y después del proyecto .

Más allá de esta evaluación detallada, que es una información que pertenece a cada escuela, queremos compartir algunas reflexiones y aprendizajes desde el equipo de Fil a l’agulla en el mundo educativo.

En la escuela Seat hemos tenido la suerte de colaborar con la formadora Fátima Taleb, especializada en temas de discriminación, con mucha experiencia en el trabajo comunitario. Esta colaboración ha sido clave para contribuir a la toma de conciencia del profesorado, acercar algunas familias y, en general, para tener mayor impacto en el proyecto.

El hecho de haber formado un equipo mixto integrado con una persona que en temas de racismo habla desde el conocimiento situado (es decir, en primera persona y desde la experiencia) ha sido fundamental para ir más profundo en la toma de conciencia de los privilegios por parte del profesorado, para poder apoyar a los alumnos y alumnas a poner palabras a situaciones injustas que estaban viviendo y que familias que no suelen sentirse parte de muchas de las actividades que ofrece la escuela, hayan sentido el espacio como propio.

Con el claustro hemos llegado a desplegar lo que es importante: el trabajo que hacemos las personas blancas que forman parte de la mayoría cultural y lingüística para ir descubriendo en qué nos ha beneficiado el racismo y el colonialismo, y de qué manera somos racistas en nuestras interacciones en el día a día. En esto, las facilitadoras blancas de Fil a l’agulla y las maestras, estamos en el mismo rol. Estamos aprendiendo.

En la escuela Torrent d’en Melis hemos podido comprobar como poder transmitir una herramienta tan sencilla como los círculos de palabra es una manera perfecta para transmitir una mirada y una forma muy compleja de facilitar el grupo.

Entendemos por facilitar atender las relaciones, llevar conciencia sobre la diversidad, la exclusión o el racismo. Ha sido una forma, pues, muy adecuada para formar a profesorado que se encontraba en un segundo año de proyecto.

Otra clave del éxito tiene que ver con que la herramienta de los círculos ha sido sinérgica con otras iniciativas y proyectos que está llevando a cabo la escuela. Proyectos de educación emocional, de filosofía o de biblioteca que ya hacía la escuela se han enriquecido y alimentado mutuamente con los círculos de palabra que el claustro ha adoptado este año.

En la escuela Poble-Sec hemos tenido altibajos, cambios internos de coordinación y hemos hecho autocrítica. En la segunda fase del proyecto transcurrido durante el curso 2018-19, hemos centrado las energías en trabajar con el alumnado de ciclo superior, como habíamos hecho también durante la primera fase del proyecto.

En esta escuela, el papel de las familias en el proyecto ha sido esencialmente significativo y nos ha enseñado que pueden ser el revulsivo de cambio. La Investigación Acción Participativa que ha involucrado una parte de familias, maestros y equipo directivo ha generado cambios en la escuela desde el primer año de proyecto. Se demuestra una vez más que la escuela es un sistema complejo, y que los cambios no se puede esperar que sean lineales.

Cerramos el proyecto, pues, cargadas de aprendizajes y también de optimismo, apreciando las dificultades y tensiones del camino, los grandes retos que supone este proyecto y, en general, el hecho de dar la bienvenida a la diversidad en los centros educativos y ¡en la vida!.