Pequeña revolución una tarde de tormenta

El 15 de noviembre fue una jornada importante por Fil a l’agulla. Era la primera vez que hacíamos un acto público de presentación de nuestro trabajo al mundo educativo. A la jornada sobre el proyecto de atención y prevención de las discriminaciones y de impulso de la gestión emocional, hicimos visible la revolución que se inicia cuando hablamos sobre bullying.

La tarde del jueves 15 de noviembre empezó con una tormenta torrencial que dejó sin luz un par a veces el Espai Jove La Fontana. Mientras montábamos la sala de actas, esperando que llegaran las persones asistentes, el edificio temblaba con algunos de los truenos. Por los ventanales se veían recortados blanco sobre negro los relámpagos que cubrían el cielo. Y a pesar de todo, más de cincuenta personas vinisteis hasta Gràcia para compartir con nosotros dos horas de conversación, de escuchar las vivencias de todas las partes implicadas en el proyecto desarrollado a la escuela Montseny. Profesorado, alumnado, familias y las facilitadoras de Fil a l’agulla que han sido involucradas en el centro, Sara Carro y Mireia Parera.

La jornada estaba pensada para pararnos, reflexionar y poder mirar, celebrar y valorar todo aquello que ha pasado en la escuela Montseny. Todo aquello que ya había pasado y que era una base sólida, vital, para desarrollar el trabajo de las facilitadoras. Cómo dijo Sara,  nuestro trabajo es la facilitación aplicada a varios ámbitos y una de las cosas que hacemos es notar los cambios. Los cambios, por pequeños que sean, son muy poderosos. Cuando se trata de atender y prevenir las discriminaciones, y de impulsar la gestión emocional y las curas, todos los cambios son una pequeña revolución.

 

 

Podéis recuperar el streaming que grabamos en directo y que recoge toda la jornada, pero os queremos hacer un resumen de algunas ideas clave que surgieron durante la presentación. Cómo explicaba Mireia, aquello que mueve el proyecto es un sueño: las ganas de poder ver un mundo donde niños y niñas son más quienes son, donde la diversidad se muestra sin tenerse que esconder por miedo que alguien critique, ataque…  Que el conflicto sea una oportunidad para aprender y nos genere más oportunidades de hablar. Para tener espacios donde trabajar aspectos difíciles y acompañar en los momentos emocionales, etc.

Por eso, hablar de bullying es revolucionario. Poner en el centro la dificultad, hablar de aquello que no queremos ver y hacerlo visible, es lo que realmente puede hacer que las cosas se transformen. Hablar de bullying es reconocer que a veces nosotras tenemos estas actitudes que hacen daño a las otras, poner en el centro este dolor para poder hacer un proceso de restauración y reparación.

Es muy difícil hablar de esto porque nos da miedo reconocer que a mi escuela, a mi familia, etc. está pasando una situación así. Tal como esto es difícil en las escuelas, también lo es en otras esferas de la vida donde esto no tiene este nombre: acoso al trabajo, por ejemplo. El primer paso es hacernos muchas preguntas. ¿Por qué da miedo, por qué es difícil? ¿Qué terreno tenemos que cuidar para poder hacer aflorar y ver aquello que pasa, para trabajarlo? ¿Qué no está pasando en la escuela? ¿Qué está pasando en la escuela? ¿Cómo podemos dar más estructuras y espacio porque las relaciones y la cura de las personas esté más al centro?

Y una de las herramientas para abordarlo, para poner en marcha espacios donde estas preguntas tomen forma, desde Fil a l’agulla proponemos los círculos de palabra. Estos son espacios rituales para conocernos, restaurar o construir relaciones, tomar decisiones, afectarnos y afectar. Para descubrir aquello desconocido, que no es sólo el que hace daño, sino a menudo también el que hace bien. Ritualizar otra manera de hablar y de expresarnos, a través de unos objetos y unos tótems importantes por el grupo, ayuda a generar otro tipo de relaciones.

De todo esto y mucho más hablamos el jueves 15 de noviembre. Todavía estamos emocionadas y esta emoción nos durará mucho tiempo, porque aquella tarde de tormenta hicimos una pequeña revolución. Gracias por hacerla posible y para compartirla con nosotros.