Las relaciones, el centro de los proyectos de covivienda

En Fil a l’agulla tenemos en marcha un proyecto de intercooperación con Coopdemà y Celobert: se trata de Perviure, que promueve y da atención interdisciplinar a los procesos de covivienda en cesión de uso. Para hablar sobre uno de los elementos centrales de este trabajo, en Sentit Crític han entrevistado nuestra socia Neus Andreu. Cómo explica, sin cesar atención a las relaciones de las personas que impulsan estas comunidades, es muy difícil construir alternativas transformadoras que pongan los cuidados y la vida en el centro. Os compartimos un fragmento de la conversación, donde también participaba Eugènia Boada de la asociación Matriu.

No sólo planos y plazos. La cohesión de grupo y la confianza, el consenso de un modelo de convivencia y el establecimiento de mecanismos de toma de decisiones y espacios de curas, entre otros, son factores fundamentales porque un proyecto de vivienda colectiva llegue a buen puerto. Es por eso que, a menudo, el acompañamiento de entidades especializadas en facilitación de grupos y resolución de conflictos es clave. ¿Qué tipo de intervención realizan estas entidades? ¿Con qué expectativas individuales y colectivas se encuentran en los grupos? ¿Qué tensiones afrontan habitualmente? De todo esto y de su experiencia, hemos hablado a la Lleialtat Santsenca con las facilitadoras Neus Andreu, de la cooperativa Fil a l’agulla, y Eugènia Boada, de la asociación Matriu.

¿Por qué es particularmente importando la intervención de entidades como las vuestras en proyectos de vivienda colectiva?

Neus: Uno de los factores de fracaso más importantes en proyectos de vivienda colectiva tiene que ver con las relaciones humanas. No atenderlas, cuando tu proyecto está centrado en la convivencia, es casi una irresponsabilidad. No tiene que ser siempre desde entidades como la nuestra, hay gente que lo hace de forma autogestionada, pero se tiene que prestar atención. ¿Cómo puedes construir un modelo que diverja del que vienes si no le pones atención a qué relaciones quieres establecer y sobre todo en qué herramientas te permitirán resolver los problemas de una manera diferente? El apoyo externo puede ayudar porque no necesariamente tienes esta manera de funcionar incorporada.

Eugènia: Además, si previamente al proyecto arquitectónico (en paralelo, o cuando los tempos lo permitan) no se trabaja cuáles son los valores o la visión compartida del proyecto, habrá menos contenido a traspasar a la arquitectura. El modelo de convivencia se puede trasladar de muchas maneras al espacio. Si te imaginas cenando cada día juntas imaginarás la cocina y el espacio de encuentro de una manera. Si cuando entras en casa quieres tener un espacio de intercambio y compartir cómo ha ido el día, pensarás en otra disposición del espacio. No trabajar estos valores colectivos de entrada hace que se pierda una riqueza en este construir otros modelos arquitectónicos que pasa para mirarse en el interior y preguntarse colectivamente qué se quiere.

¿Nos sorprendería la cantidad de proyectos que se han iniciado sin priorizar este tema?

N: En el libro ‘Crear una vida juntos’, Diana Leafe dice que sólo un 10% de las experiencias que recogió en los EE.UU. prosperó. Este 10% estaba formado por proyectos liderados por entre una y cinco personas que habían empezado estableciendo una visión de proyecto muy clara, a la cual después se habían adherido otras personas. En todas las experiencias que se sostenían, los participantes tenían una visión clara y muy concreta del que los unía.

E: A menudo los grupos tienen mucha prisa para tocar planos y ver cómo será la casa. El reto es como combinar los tempos de la arquitectura con los de la normativa, la financiación, la administración…. es una bomba de relojería. Con esta sensación de prisa que ya tienen, no siempre somos muy bien recibidas cuando traemos al grupo la necesidad de pararnos y ver quién somos, cómo hemos llegado hasta aquí, cuáles son las líneas maestras del proyecto y cuál es nuestra razón de estar juntas.

Idealmente, ¿cuál tendría que ser el primer paso para empezar a trabajar con el grupo?

E: Leafe dice el libro que menciona Neus que el ideal es no tener ninguna prisa para ir a vivir juntas. Habla de procesos de creación de visión común de cinco a diez años de duración, para cocinar el proyecto a fuego lento y tomar las decisiones de manera consensuada, partiendo de las necesidades profundas que mueven cada una de las personas. Pero no siempre es posible, está claro.

N: ¿Cuándo habría que empezar a tener en cuenta la vertiente relacional de visión y de expectativas? Desde el minuto cero. ¿Qué metodologías usar para tenerla en cuenta? Esto ya es una discusión más larga. A veces necesitas apoyo externo, a veces los grupos se autogestionan y lo hacen muy bien. Pero siempre es importante poner el énfasis en la visión compartida. Si estos procesos se viven como una penitencia quizás es que no se tienen tantas ganas de ir a vivir con gente. Actualmente, sin embargo, hay mucha más conciencia de la importancia de esta vertiente en el mundo del tercer sector y esto también se ve en los proyectos de vivienda colectiva.

Puedes seguir leyendo la entrevista en este enlace.