La facilitación en las organizaciones

La facilitación y el Trabajo de Procesos nutren nuestra práctica diaria. Se pueden aplicar a muchos ámbitos y muy diversos: todo tipo de grupos o colectivos. Desde la familia, como una comunidad vecinal, un centro escolar o un espacio de coworking. También a todo tipo de organizaciones, sean empresas, asociaciones, cooperativas, etc. Nuria Mateu, miembro de Fil a l’agulla, nos habla de la facilitación en las organizaciones desde su experiencia profesional y personal.

Una de las cuestiones más obvias que me vienen a la cabeza cuando pienso en la facilitación es que sirve para hacer las cosas más fáciles. Lo escribo y pienso, ¿hay que explicitarlo? Pues sí, porque  esto es especialmente importante en momentos en qué todo parece que ya no tiene solución.

A veces los grupos, los colectivos y las organizaciones nos encontramos en momentos difíciles, en que no sabemos como salir de ellos sin hacernos daño. Estos momentos acostumbran a tener que ver con los conflictos y con la carencia de herramientas para gestionarlos, momentos en qué lo ‘nosotros’ conjunto desaparece y empezamos a sentir que somos partes diferenciadas, o empezamos que algo no va bien en este ‘nosotros’. A veces también pasa que este ‘nosotros’ ya no nos deja ser quién somos o que ya no es aquello que nos había llamado a construirlo.

Cuando pienso en las organizaciones en las cuales he sido me doy cuenta que en todas hay habido situaciones similares. El hecho diferencial, en cuanto a la sostenibilidad de las relaciones, ha sido la voluntad de mirarnos para adentro. Es decir, la apertura al acoger aquello que no estaba funcionando y aprender. A veces esto ha querido decir pedir ayuda externa. También ha implicado crear un espacio de seguridad para podernos decir aquello que es difícil sabiendo que alguien nos está acompañante a hacerlo, velando por todas y por el bienestar común. A la vez, la mirada externa nos ha permitido contar con la capacidad de ver la foto completa cuando las que estamos dentro de la organización ya sólo podemos ver nuestro trozo.

En mi experiencia, la facilitación me ha ayudado cuando he sido inmersa en una situación difícil, en que potencialmente nos podíamos hacer daño. A ver la oportunidad para crecer y acoger más nuestra diversidad interna, nuestras diferencias y aquello que necesitamos aprender como colectivo y poder apreciarnos también en la dificultad. Me ha ayudado a ver la organización como una cosa viva que también soy yo. A la vez, me ha ayudado a hacer una cosa muy laboriosa y que no resulta sencilla: a apreciar que el otro -con quien quizás me siento a miles de kilómetros de distancia- también soy yo; y a la vez, que esto me permita también tomar partido por mí. Considero que un aspecto común y clave de los espacios en que ha habido facilitación es que se han convertido en espacios seguros, que me han permitido ser más yo misma en la organización y poder aportar aquello que quiero aportar.

Por otro lado, a veces hay proyectos que llegan a su final y a menudo este es un momento doloroso. Poder decir adiós a todo aquello que has construido, apreciar el camino recorrido y todo aquello que hemos aportado…Es clave a la hora de poder hacer un buen cierre y facilitar el proceso de luto. Así, la facilitación también puede acompañarnos a honorar el viaje vivido a pesar de que ya no tenga sentido continuar el camino conjunto.

Finalmente, la imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en la facilitación es un foco. Es decir, una linterna que nos sirve para iluminar los espacios oscuros para poder andar mejor. Todo este conjunto de ideas implican unas herramientas y unos saberes emocionales que a menudo no tenemos. O bien los tenemos, pero no siempre los podemos aplicar a todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Además, hay otros factores a tener presentes en los conflictos: los roles, los rangos, las experiencias personales que resuenan con las situaciones presentes… Pedir ayuda en momentos así permite que podamos poner plegadas esta linterna en los espacios claroscuros. Desde aquí, se puede facilitar que pasen las transformaciones personales y colectivas que los proyectos necesitan.