“Hasta que no lo paso por el cuerpo, hay cosas que no entiendo”

Este septiembre hemos estado en Argentina, en el primer festival internacional de Teatro de las Oprimidas. Festival Ma(g)dalenas. Ha sido increíble juntarnos con más de 80 mujeres que utlizan el teatro como herramienta estética para combatir y transformar el patriarcado.

Venimos inspiradísimas y con ganas de volcar todo lo aprendido en el curso de Teatro de las Oprimidas de este año. Cómo las técnicas de la Estética de las Oprimidas nos ayudan a plasmar en las piezas de teatro foro las opresiones estructurales, escapando de la típica obra que presenta el conflicto como un problema relacional, como si el problema lo tuvieran las protagonistas, y no fuese la consecuencia de un sistema que nos oprime.

Es cuando discutimos el macro, el contexto social, cuando entendemos la violencia estructural que sostiene lo micro. Cuando empezamos a crear las obras tenemos claro esto, pero cómo mostrarlo? El teatro es una representación de la realidad. “Mira, yo lo veo así”. El conjunto de técnicas de la Estética de las oprimidas nos ayuda a utilizar las transiciones, los objetos que utilizaremos en la obra, a crear sonidos y movimientos en esta dirección.

A mi me pasa que, hasta que no lo paso por el cuerpo, hay cosas que no entiendo. Había leído en el último libro de Boal, Estética del Oprimido, la importancia de reapropiarse de los medios de producción estética. Ajá. Pero allá en Argentina lo entendí. El grupo Madalenas Anastasia presentaba su obra “conciencia du cabello a los pies”, sobre racismo. Muy pocas palabras. Mucho ritmo, canciones, movimiento. Una estética que invita a la acción de las espectactrices y los expectactores.

Y unas canciones que se te metían en la cabeza. Igual que las del anuncio de Coca-Cola. Al dia siguiente, cuando me desperté cantando “bella. bella, sensual, todas quieren ser igual” me di cuenta de la pontencia. Cada vez que cantaba la canción venían las imágenes del foro y me ayudaba a ver, a ser más consciente de toda la estructura racista que habita en mí, y que sólo si soy consciente voy a poder transformar.